Saltar al contenido
Rodla

EscrituraLibro2026

Portada de Mi juicio final, de Vera River

LibroPublicado

Mi juicio final

El último artista de Perleda

Género
Ficción / arte
Año
2026

Sinopsis

El arte, la máxima expresión de transmitir a través de tu cuerpo una mezcla de sentimientos, sensaciones y vivencias; es encontrar una historia detrás de cada pieza. En Perleda, donde el arte era ilegal, un artista clandestino arriesga todo por la libertad de expresión de un pueblo sin volumen.

“¡No tengo miedo de ellos!; mi juicio final está en mi conciencia… mi arte soy yo.”

El arte, la máxima expresión de transmitir a través de tu cuerpo una mezcla de sentimientos, sensaciones y vivencias; es encontrar una historia detrás de cada pieza. Es todo aquello que de alguna manera nos devuelve la vida.

Pleno siglo XVIII me encontraba en el corazón de la hermosa ciudad de Perleda, llena de hermosos paisajes e innumerables edificaciones donde el arte era totalmente ilegal, desde la música hasta la danza; las manifestaciones artísticas estaban restringidas.

La ciudad parecía desierta, el silencio era una jaula de cristal para la tristeza. Los pasos de los visitantes resonaban en el pavimento haciendo eco. Habían guardias por todos lados patrullando la zona. Pero en medio de tanta opresión nosotros los manifestantes clandestinos, dispuestos a luchar por nuestros derechos, en secreto nos reuníamos a realizar obras de arte para luego ser exhibidas.

Mis obras circulaban de manera clandestina. Reflejaban a base de críticas la gobernatura de la nobleza, dándome lugar a lo que soy: un artista clandestino luchando por la libertad de expresión de un pueblo sin volumen. Entre lienzos y brochas mi corazón desbordaba el anhelo de algún día mostrar mi verdadero ser, una mezcla de alegría, melancolía; mi corazón se quedaba en cada obra, mi sentir.

Todos los martes a las 6 de la tarde se exponían pinturas auténticas en sitios al azar y mientras los guardias estaban ocupados con el rey. Nos infiltramos en el palacio y colgamos la más sublime adquisición: "El rey ciego y la musa muda". Mientras colgaba aquella obra de arte que cambiaría mi destino, sentí cómo se escuchaban unos pasos acercándose y de vasallo del rey el amigo de años que su lealtad juró a ciegas.

¡No tengo miedo de ellos!; mi juicio final está en mi conciencia, ser juzgado por mí mismo será mi propia condena, no su poca carencia de sensibilidad; mi arte es la lágrima ardiente, es la necesidad sin cenizas de frías sonrisas con sangre y dolor de un pueblo… mi arte es todo, eres tú, hasta incluso ese de allá, "mi arte soy yo".

Mientras una filosa verdad cortaba mi vida solo podía pensar en mi pueblo libre de ataduras, la melodía de la libertad era el suficiente consuelo para mi alma.

Inspirado en todos aquellos artistas clandestinos que murieron luchando por llevar el arte a su mayor expresión y a los que aún se encuentran con vida, esta pequeña adquisición como símbolo de respeto.

Volver a escritura