Blog1 de marzo de 20265 min de lectura
Microbiota del cuerpo humano
Mapa de microbiotas por sitio anatómico y cómo interpretar hallazgos en el laboratorio.
Una regla fundamental antes de empezar: en microbiología, encontrar un microorganismo no siempre significa que sea el responsable de la enfermedad. Hay que interpretar el resultado junto con el tipo de muestra, los síntomas, la respuesta inflamatoria y los factores de riesgo del paciente.
¿Qué es la microbiota?
La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan un sitio del cuerpo; el microbioma suele referirse a esos microorganismos y a su material genético, aunque el uso de ambos términos puede variar. Incluye bacterias, hongos, virus y otros microorganismos. No todos son perjudiciales: muchos contribuyen a la digestión, a la maduración del sistema inmunitario y a impedir que algunos patógenos se establezcan.
Piel
Cutibacterium acnes, especialmente en zonas ricas en sebo. Corynebacterium spp. Malassezia spp., levaduras asociadas a la piel.
Funciones: compiten con microorganismos potencialmente patógenos e interactúan con la barrera cutánea y el sistema inmunitario.
Cuando hay desequilibrio o invasión: C. acnes puede participar en el acné; S. epidermidis puede causar infecciones relacionadas con dispositivos médicos, y algunas especies de Malassezia se asocian con dermatitis seborreica o pitiriasis versicolor.
Nariz y vías respiratorias
En la nariz pueden encontrarse S. epidermidis, Corynebacterium spp. y, en algunas personas, S. aureus.
Las vías respiratorias superiores albergan comunidades microbianas diversas.
Las vías respiratorias inferiores tienen una biomasa mucho menor; no deben interpretarse como equivalentes a la microbiota nasal o de la garganta.
Aplicación al laboratorio: un microorganismo detectado en un exudado nasal puede representar colonización. Su detección en una muestra profunda, junto con signos clínicos compatibles, puede tener otro significado.
Intestino
Bacteroides y otros anaerobios. Bifidobacterium. Faecalibacterium y otros productores de metabolitos beneficiosos. Enterobacterales, incluidos miembros de Escherichia, en proporciones variables.
Funciones principales
Fermentación de componentes de los alimentos que no digerimos completamente. Producción de metabolitos, incluidos ácidos grasos de cadena corta. Participación en el metabolismo de ácidos biliares y vitaminas. Resistencia a la colonización por algunos patógenos. Interacción con el sistema inmunitario.
Importante: E. coli puede formar parte de la microbiota intestinal, pero ciertas cepas causan enfermedad. Encontrar una especie no siempre permite saber qué cepa está presente ni si es la responsable de los síntomas.
En el intestino delgado la densidad microbiana suele ser menor que en el colon, aunque depende del segmento y de las condiciones del huésped.
Vagina y tracto genitourinario
En muchas personas en edad reproductiva predominan lactobacilos, como L. crispatus y L. jensenii. Estos microorganismos producen ácido láctico y contribuyen a mantener un pH vaginal ácido. La composición cambia con la edad, las hormonas, el ciclo menstrual y otros factores.
En la uretra distal puede existir microbiota; una muestra de orina puede contaminarse durante la recogida.
Cuando cambia la comunidad vaginal, puede aparecer vaginosis bacteriana. Esta condición no es lo mismo que una candidiasis: la vaginosis se relaciona con cambios en la comunidad bacteriana, mientras que la candidiasis implica crecimiento de levaduras con síntomas compatibles.
Pulmones y vías urinarias
Pulmones: las vías respiratorias inferiores tienen comunidades microbianas de baja biomasa; las muestras son especialmente susceptibles a contaminación durante la toma.
Vías urinarias: no debe asumirse que toda detección microbiana representa una infección urinaria. La interpretación depende de síntomas, calidad de la muestra, recuento y microorganismo.
No existe una lista única de microorganismos que sea idéntica en todas las personas. La microbiota cambia entre individuos y a lo largo de la vida.
Regla de oro de bioanálisis: nunca interpretes un resultado solo por el nombre del microorganismo. Pregúntate de qué muestra procede, qué estructura se detectó, qué técnica se utilizó, qué síntomas existen y qué factores de riesgo tiene el paciente.